Oro porque los líderes de mi nación vengan a la luz (Isaías 60:3).
Hago rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos en mi país y sus líderes, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad (1 Timoteo 2:1-2).
Que nuestros líderes sean justos y gobiernen en el temor de Dios (2 Samuel 23:3).
Que nuestros líderes se postren delante del Señor y que mi nación le sirva (Salmos 72:11).
Inclina los corazones de nuestros líderes para que te teman (Proverbios 21:1).
Que el Señor gobierne sobre mi nación y que mi país se regocije y se alegre (Salmos 97:1).
Que mi nación cante un cántico nuevo, que bendiga su nombre y anuncie su salvación de día en día (Salmos 96:1-3).
Que la gente de mi nación tiemble ante la Presencia del Señor (Salmos 99:1).
Que mi nación dé un grito de júbilo ante el Señor y que le sirvan con regocijo (Salmos 110:1-2).
Que nuestros líderes te alaben y déjalos escuchar las palabras de tu boca (Salmos 138:4).
Que todos en mi nación se vuelvan al Señor y lo alaben (Salmos 22:27).
Que todos los idólatras de mi nación sean confundidos y que todos los dioses alaben al Señor (Salmos 97:7).
Que mi nación alabe al Señor por su Misericordia y su Verdad (Salmos 117).
Salva a mi nación, oh Señor, y manda prosperidad (Salmos 118:25).
Que mi nación se someta al dominio y al Reino de Cristo (Daniel 7:14).
Oro porque mi nación lleve su riqueza al Reino (Apocalipsis 21:24).
Oro porque mi nación sea convertida y lleve su riqueza al Rey (Isaías 60:5).
Oro porque mi nación sea sanada con las hojas del árbol de la vida (Apocalipsis 22:2).
Oro porque mi nación publique las alabanzas del Señor (Isaías 60:6).
Oro porque mi nación vea la Gloria de Dios (Isaías 35:2).
Que los sordos escuchen las palabras del libro y que los ciegos vean en la oscuridad (Isaías 29:18).
Oro porque Jesús gobierne sobre mi nación en juicio y justicia (Isaías 32:1).
Oro porque mi país venga a Sion y sea enseñado, que no se adiestre más para la guerra (Isaías 2:1-4).
Oro pidiendo que mi nación busque al Señor y entre en su reposo (Isaías 11:1).
Oro porque la Gloria del Señor le sea revelada a mi nación y que todos los habitantes la vean (Isaías 40:5).
Que el Señor traiga justicia y juicio a mi nación (Isaías 42:1).
Que la Paz (shalom) venga a mi nación como un río (Isaías 66:12).
Que mi nación sea rociada con la sangre de Jesús (Isaías 52:12).
Que los niños de mi nación sean enseñados en el Señor (Isaías 54:13).
Oro por que mi nación busque y encuentre al Señor (Isaías 65:1).
Que mi nación sea llena con sacerdotes y levitas que alaben al Señor (Isaías 66:21).
Que la gente de mi nación venga y alabe al Señor (Isaías 66:23).
Que mi pueblo plante viñas y coma de sus frutos (Isaías 65:21).
Que mi pueblo disfrute el trabajo de sus manos (Isaías 65:22).
Que los enemigos en mi tierra se reconcilien (Isaías 65:25).
Que mi nación sea llena del conocimiento de la Gloria del Señor (Habacuc 2:14).
Que mi nación sea salva y camine en la luz de Sion (Apocalipsis 21:24).
Que todo pacto con la muerte y con el infierno sea roto en nuestra nación (Isaías 28:18).
Que mi nación se vuelva al Señor y sea salva (Isaías 45:22).
Que el Señor desnude su Santo Brazo y que mi nación vea la Salvación del Señor (Isaías 52:10).
Que todo velo que envuelva a mi nación sea destruido (Isaías 25:7).
Mi nación es la herencia del Señor, que Él la posea (Salmos 2:7-8).
El Reino es del Señor y Él gobierna en mi nación (Salmos 22:28).
Que quienes caminan en la oscuridad en mi nación vean la luz y que tu luz brille sobre los que están en las tinieblas (Isaías 9:2).
Que su Imperio y su Paz (shalom) no tengan límite en mi nación (Isaías 9:7).
Que su Juicio y su Justicia se incrementen en mi nación (Romanos 14:17).
Que la Justicia venga a mi nación para que sea exaltada (Proverbios 14:34).
Que Su Espíritu se derrame en mi nación y que nuestros hijos e hijas profeticen (Hechos 2:17-18).
Que tu Gloria se declare entre mi pueblo y tus maravillas en mi nación (Salmos 96:20).
Que el Señor nos abra la puerta para la Palabra y que la gente escuche tu Palabra (Colosenses 4:3).
Oro porque las familias de mi pueblo sean bendecidas en Jesucristo (Génesis 28:14, Gálatas 3:14).
Oro porque las aguas de sanidad fluyan en mi nación (Ezequiel 47:9).
miércoles, 6 de mayo de 2015
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